viernes, 17 de diciembre de 2010

La segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer.


Conozco un lugar donde las casas se empiezan por el tejado y donde los perros son amigos de los gatos, donde equivocarse ya no se lleva y hacerlo todo bien está a la orden del día. Donde estoy siempre sola, conmigo misma y mis ideas. Donde no existe el negro ni el blanco, donde las nubes son azules, y no blancas. Donde el whisky se vende barato y 7 vidas son pocas vidas para un gato. Conozco un lugar donde los centímetros son más largos que los kilómetros, donde soñar y hacer realidad no cuesta dinero. Donde contar hasta diez supone más de una hora. Donde tarde o temprano es el mismo tiempo y donde, como en todos lados, hacer el amor es el mejor de los pecados.

Sólo tres segundos.


Dame solo tres segundos para volver a nacer.
Y volver a descubrirlo todo.
Aprender de los errores y olvidarlo al poco tiempo.
Dame solo tres segundos para empezar a sentir.

Llorar y reír, gritar y gemir.
Dame solo tres segundos y entonces volveré a sonreír al no añorar nada.
Y siempre será lo mismo.

Una burbuja cerrada, un pequeño mundo feliz.
Donde no existen los recuerdos.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Una lista, muchos finales.


Se abre una libreta, se coge una pluma y se empieza a escribir toda una lista. No una lista cualquiera, no, una lista sin final y sin principio, una lista sin sentido. ¿Qué apuntar? Muy fácil, mirando a mi alrededor me di cuenta, no podía ser que esas cosas que hacen mi día a día siguiesen pasando desapercibidas, debían de quedar guardadas y ordenadas, apuntadas a su debido tiempo en un sin fin de espacios sin... eso, sin principio y sin final.


1. Un suspiro. Dicen que una mirada vale más que mil palabras, pero un suspiro es el principio de algo malo, algo muy malo, que siempre siempre acaba mal, aunque miremos el lado positivo, un suspiro es como un sedante, a partir de él, sientes y padeces, pero no lo notas hasta que no se pasa su efecto.

2. Aquella canción. Borrada una y otra vez, pero siempre sigue ahí, permanece en el recuerdo. Olvídalo, nunca volverá a ser lo mismo, nunca podrá volver a ser como la primera vez que escuchaste esa canción que te marcó, ese sentimiento, ese "algo" nuevo que empezaba a crear reacciones indescriptibles en tu interior, sensaciones y pensamientos. Esa canción que a todos nos pone los pelos de punta... al final siempre nos acaba aburriendo.

3. El último beso. El cual nunca pensaste que fuese a ser el último y puede que por eso no le dieses importancia. Puede que analizándolo bien, su morfología, su sentido, solo sea un beso más. Pero todos sabemos, ese y solo ese, fue el último beso.

[...]


Y lo mejor de todo es romper la lista en dos, en tres y en cuatro. Mirar nuevas fotos, tener nuevos suspiros, volverlo a pasar realmente MAL. Pero para eso habrán primeros, segundos y medianos besos, besos intensos, suaves, besos con amor, besos censurados y besos que deberían ser para mayores de edad... Escuchar nuevas canciones, inventarse letras imposibles, imaginarse fantasías en blanco y negro... Y sonreír cada vez que miras esos ojos negros.
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